Este verano, parece ser ser que los agoreros (y los superinteligentes de los despachos), anuncian que será el último que podremos disfrutar de los chiringuitos en general y de los de Málaga en particular (por los espetos) ¿habrá que tomarlos a escondidas? como en la Ley Seca.
Lo más razonable sería una revisión adecuada a los existentes, para que se mantengan en unas condiciones higiénico-sanitarias óptimas; y el que no, lógicamente cerrarlo.
Unas playas rebosantes, en las que hay que pedir permiso para pasar ¿que sería de tantísima gente?: de sus necesidades alimentarias, fisiológicas, de su sed, de sus deseos de tomarse un delicioso espeto.
¿Montamos cada uno nuestro propio chiringuito? Al igual que hacen algunas familias, y le vendemos ó le cambiamos al vecino de al lado una lata de cerveza por una sardina, un bocadillo de mortadela por unos chopitos. Porque lógicamente tendrán que dejar llevar a aquel que lo desee su propia cocina.
Bocearemos cada uno de nosotros lo que lleve para intercambiarlo,
un trueque, que servirá para comunicarnos más y mejor con nuestros semejantes, que estamos muy faltos de ello y algún afortunado también podrá “ligar” al ofrecer cosas interesantes y ricas, bien cocinadas por su madre (y hasta por él mismo).
¿Y los trabajadores de los chiringuitos? Pues que se busquen la vida pensarán los grandes pensantes de nuestro país. Serán” parados en perspectiva”. Tendrán la perspectiva de ser reciclados como inspectores,inspeccionando que el intercambio de alimentos se haga en buenas condiciones de sanidad,confraternidad,sin abusos, con calidad de los alimentos (que no estén caducados), bien cocinados, bien fresquitas las bebidas(y el que no lo haga así, ¡¡a la calle!!). Ah! y que no lleven vitrocrámicas por que la electricidad es peligrosa con el agua.
Es que, al parecer, resulta mucho más fácil prohibir, sin más, que controlar las condiciones de esos chiringuitos. Por lo que los noticieros han dicho, en muchas playas de ciertas regiones no permitirán, entre muchas otras cosas, que las personas lleven bebidas alcohólicas ni de otro tipo. Al parecer es para evitar los cristales rotos, cosa que no se entiende en una época en que los envases de bebida ya son plásticos o de latas. Nuevamente, es más fácil prohibir que controlar. En definitiva, las medidas parecen estar adoptadas en favor de quienes tienen los bares y restaurantes cercanos a las playas.
Comentario por guardafaro — 20 julio 2009 @ 10:56 AM